sábado, 3 de octubre de 2009

Mucho, mucho ruido...

"...Mucho, mucho ruido.
Tanto ruido y al final…
con tanto ruido no se oyó el ruido del mar.
Mucho, mucho ruido, ruido de tijeras, ruido de escaleras que se acaban por bajar.
Mucho, mucho ruido, tanto, tanto ruido.
Tanto ruido y al final…Tanto ruido y al final…Tanto ruido y al final la soledad.
Ruido de tenazas, ruido de estaciones, ruido de amenazas, ruido de escorpiones.

Tanto, tanto ruido.

Ruido de abogados, ruido compartido, ruido envenenado, demasiado ruido.
Ruido platos rotos, ruido años perdidos, ruido viejas fotos ,ruido empedernido.
Ruido de cristales, ruido de gemidos, ruidos animales, contagioso ruido.
Ruido mentiroso, ruido entrometido, ruido escandaloso, silencioso ruido.
Ruido acomplejado, ruido introvertido, ruido del pasado, descastado ruido.
Ruido de conjuros, ruido malnacido, ruido tan oscuro puro y duro ruido.
Ruido qué me has hecho, ruido yo no he sido, ruido insatisfecho, ruido a qué has venido.
Ruido como sables, ruido enloquecido, ruido intolerable, ruido incomprendido.
Ruido de frenazos, ruido sin sentido, ruido de arañazos, ruido, ruido, ruido..."


Fragmento de una canción de Joaquin Sábina...que se hace escuchar.

Con tanto ruido a diario como escuchar nuestras propias necesidades, objetivos, valores, elecciones y deseos.
Con tanto ruido nos salimos de eje, de foco, nos enganchamos con un parloteo propio y ajeno conectado con la queja y la no-posibilidad. La mirada se nubla y casi no nos reconocemos.
La propuesta es lograr un espacio de centramiento, de "serena" neutralidad en conexión directa con nuestra dignidad, un espacio donde reconocernos legítimos y autónomos.
La propuesta es al menos una vez al día acallar el ruido: disponer el cuerpo en su eje, derecho, alineado, una mirada placentera, un tono muscular relajado y una respiración media, suave. Estar en silencio.
La propuesta es centrarnos con un pequeño ejercicio de relajación, meditando sobre una frase o relato, escuchando música instrumental, contactando con la naturaleza.
Estar centrado para...

Emocionar paz, conexión y aceptación.
Lenguajear con las palabras precisas.
Corporizar movimentos adecuados, economizar energía.

"Acepta lo bueno"