lunes, 24 de enero de 2011

...Alicia en el País V







Tiempos Hipermodernos






Cuando Lyotard acuña el concepto de “postmodernidad” a finales de los años setenta y escribe que ya “se han acabado los grandes relatos”, se palpa en las sociedades desarrolladas de todo el mundo una potente sensación de liberación.

El “narciso” cool, individualista y consumista que tan bien retrata Lipovetsky en La era del vacío y El imperio de lo efímero es un ser optimista en su gozo, un individuo que vive el presente, olvidado del pasado y sin preocupación por el futuro.

Veinte años después, esa euforia de los años postmodernos ya no es la misma. En Los tiempos hipermodernos, Lipovetsky advierte al lector del fin de la euforia.

El hedonismo del presente que caracterizó los años ochenta -la movida madrileña constituye una magnífica ilustración- ya no existe. En la hipermodernidad, el desempleo, la preocupación por la salud, las crisis económicas y un largo sinfín de virus que provocan ansiedad individual y colectiva se han introducido en el cuerpo social.


Para Lipovetsky el desarrollo de la globalización y de la sociedad de mercado ha producido en estos años nuevas formas de pobreza, marginación, precariedad del trabajo y un considerable aumento de temores e inquietudes de todo tipo. Sin embargo, la sociedad hipermoderna no ha supuesto la aniquilación de los valores. Al contrario, el hedonismo ya no estimula tanto


En la sociedad hipermoderna el peligro no viene por algo que precisamente la caracteriza, lo que Lipovetsky denomina hiperconsumo.

“Cuanto más se impone la comercialización de la vida, más celebramos los derechos humanos. Al mismo tiempo, el voluntariado, el amor y la amistad son valores que se perpetúan e incluso se fortalecen”. El peligro viene para Lipovetsky de otra parte. Procede de lo que él denomina una inquietante fragilización y desestabilización emocional de los individuos.

La debilidad de cada uno tendría su origen en el hecho de que cada vez estamos menos pertrechados para soportar las desgracias de la existencia, y ello no porque el culto al éxito o al consumo provoque esa fragilidad, sino porque las grandes instituciones sociales han dejado de proporcionar la sólida armazón estructuradora de antaño.

De ahí vendría la ola de trastornos psicosomáticos, depresiones y demás angustias con las que las distintas industrias que producen psicofármacos se enriquecen...



El eje central de la obra de Gilles Lipovetsky (1944) es el análisis del paso de la modernidad a la hipermodernidad en las sociedades desarrolladas. Francés de origen polaco, es profesor agregado de filosofía en la Universidad de Grenoble. En 1983 publicó La era del vacío, un texto en el que ya están puestos los cimientos de su visión de la sociedad actual. En él articula los grandes conceptos que le han proporcionado una reputación intelectual bien ganada: proceso de personalización, destrucción de las estructuras colectivas de sentido, hedonismo, consumismo, tensiones paradójicas en los individuos y en la sociedad civil, la seducción como forma de regulación social, rechazo de la violencia política y aumento de la consideración ciudadana de los valores de la democracia. La aparición en 1987 de El imperio de lo efímero convirtió a Lipovetsky en un intelectual globalizado con una inmensa capacidad de convocatoria.



miércoles, 19 de enero de 2011

Cada ciudad es...















http://www.youtube.com/watch?v=9VtZXQq_vtA La Catalina!


UN NACE DONDE LE TOCA...

Uno nace donde le toca.
Nace, crece y se muere, muchas veces donde le toca.
Atado a un pedazo de mapa al azar,
entre tal calle y tal otra.
En una esquirla de la civilización.
En unos pocos metros en el mundo.
Pero aunque uno pase toda su vida intentando escapar,
yéndose o siendo de todos los lugares,
Aunque uno se arranque la piel y la intente olvidar,
uno siempre va a saber que en algún lugar en el mundo,
en un domingo frío como todos los inviernos
o la noche mas larga de todos los veranos,
va estar la ciudad, su ciudad, esperando por uno…

Cada ciudad,
es un montón de piedras y de sueños.
Cada ciudad,
Es una tribu en cajas de hormigón.
Cada ciudad,
Es un infierno en los suburbios
más lejanos de este cielo.
Cada ciudad,
Son 4 lucecitas de neón.

Todas las calles de toda ciudad llevan a un mismo lugar.
La inmensidad de un panal de cemento desbocado, por atacar.

Cada espejismo de cada ciudad,
fotos del mismo lugar.
Bloques al sol,
colección de hormigueros colapsados de humanidad.

Donde vibra el pan.
Donde hierven piel.
Donde todo es reloj.
Donde el sueño se suicida frente al televisor.

La marea gris.
La garganta gris,
armara su legión
con los hijos del insomnio en peceras de alcohol.

Un patrullero cruza la noche,
huyen las flores del boulevard

Cierran sus ojos las marquesinas,
se abren las puertas del hospital.

Mundo dentro del mundo,
en cada cuadra

Solos que viven juntos buscándose

Un ángel agoniza en la cantina.
Alguien pasa su vida perdiendo el tren.

Hay un río de zapatos y corbatas.
Un enjambre de automóviles huyendo.
Hay caníbales rompiendo la piñata.
Hija de un motor,
madre del malon.
Tumba de los perros de la calle que salieron a matar
por la ciudad


Hay un niño asesino perdido en la puerta de un subte.
Yace un tigre maldito escapado del circo de un juez.
Se ha dormido una noche de fiebre de abril o de octubre,
en la línea fantasma que une Moscú con Belén.
Una niña… le reza a ala virgen de nadie.


El poeta olvido para siempre cual es su ciudad.
Y en la esquina que venden al kilo la merca y la carne,
pegaran el afiche que libra del juicio final.


Y todas las ciudades son la Roma de Nerón
y siempre esta Berlín partida al medio.
Y las revoluciones rompen en el malecón,
y todos los quijotes se cayeron.
Y todas las murallas se construyen otra vez.
Y todas las muchachas son Julieta.
Y en todo el paraíso no hay lugar donde vivir.
Y siempre esta girando la ruleta


Hoy desperté en una ciudad, desconocida, furiosa y triste.
Queda de paso hacia un lugar…
Que ya no existe.

Con todo lo que tengo,
me aferro a lo que sea.
Al ruido de una feria.
La ropa en la azotea.
La puerta de la iglesia.
La esquina presida.
La luz de las estrellas,
distantes y distintas

Buscando el lado amable
Del mapa mas ajeno
La plaza impronunciable.
El árbol extranjero.
Me trepo hasta su copa,
de nombre en otro idioma
Creyendo en tus jardines
Y tu jardín asoma.

Siempre que escapo mi ciudad,
me esta esperando
Solo me pide que al volver,
vuelva cantando.

Si mi destino fue nacer en tus esquinas.
A cada esquina a de volver.
Cantando a de volver.
La Catalina.

Para volver
Hasta la cuadra de mi barrio y a tu puerta
Para volver a tu rincón y mi rincón en el planeta
Porque me diste la vida.
Soy de tu vida un retazo.
Tierra de todos mis dias.
Quiero morir en tus brazos
Mi ciudad

...Palabras de E. Galeano.










La Pequeña muerte



No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su
viaje,
a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto,
nos
arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea
jubiloso
dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque
nacer
es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en
Francia a la
culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y
perdiéndonos
nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña
muerte, la llaman;
pero grande , muy grande ha de ser, si matándonos nos
nace.

domingo, 2 de enero de 2011

Instrucciones para Cantar." J. Cortázar.

















Instrucciones para cantar, de Historias de cronopios y de famas

" Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared,

olvídese. Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye (pero esto ocurrirá mucho después)

algo como un paisaje sumido en el miedo con hogueras entre las piedras, con siluetas

semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde

bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor de pan, un tacto de dedos, una

sombra

de caballo. Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a

Schumann. "


lunes, 27 de diciembre de 2010

Las Alas del Deseo III. - Cuando el Niño era Niño...







..."Dos cosas más aprendimos en la lluvia: cualquier sed tiene derecho cuando menos a una naranja grande y toda tristeza a una mañana de circo, para que la vida sea, alguna vez, como una flor o una canción".

Mario Payeras





Cuando el niño era niño
las manzanas y el pan le bastaban de alimento,
y todavía es así.
Cuando el niño era niño,
las bayas le caían en la mano
sólo como caen las bayas,
y ahora todavía.
Las nueces frescas le ponían áspera la lengua,
y ahora todavía.
Encima de cada montaña
tenía el anhelo de una montaña más alta
y en cada ciudad
el anhelo de una ciudad más grande,
y siempre es así todavía.
En la copa del árbol
tiraba de las cerezas con igual deleite
como hoy todavía.
Se asustaba de los extraños
y todavía se asusta;
esperaba las primeras nieves,
y todavía las espera.

Cuando el niño era niño,
lanzó un palo como una lanza contra un árbol,
y hoy vibra ahí todavía.



domingo, 26 de diciembre de 2010

Sumas













Creo que esta noche hay luna nueva: ninguna noche más serena, ninguna sangre correrá en toda la ciudad. Nunca he jugado con alguien y sin embargo nunca he abierto los ojos y he pensado: ahora va en serio. Ahora al fin irá en serio. Así han ido pasando mis años¿Sólo yo era tan poco seria? ¿Eran tan poco serios los tiempos? Nunca fui solitaria, ni cuando estaba sola ni con otros. Pero me habría gustado al fin ser solitaria. Soledad quiere decir: al fin estoy entera. Ahora puedo decirlo porque al fin esta noche soy solitaria. Marion.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Las Alas del Deseo II - Marion.




No podría decir quién soy. No tengo la menor idea. Soy alguien sin orígenes, sin historia, sin país; y me gusta así. Aquí estoy, libre. Puedo imaginármelo todo. Todo es posible.

Basta que alce la mirada y vuelvo a hacer el mundo. Ahora en este sitio, un sentimiento de felicidad que podría tener siempre. " Marion.







Marion a Daniel




-Algún día tiene que ir en serio. He estado muy sola, pero nunca he vivido sola. Cuando estaba con alguien solía estar contenta, pero al mismo tiempo todo me parecía casual. Estas personas eran mis padres pero podrían haber sido otros. ¿Por qué mi hermano era el de los ojos marrones y no el de los ojos verdes, del andén de enfrente. La hija del taxista era mi amiga, pero igual podría haber rodeado con mi brazo el cuello de un caballo. Estaba con un hombre, estaba enamorada y lo mismo podría haberlo dejado plantado y haber seguido al extraño que nos cruzamos en la calle.

Mírame o no me mires. Dame la mano o no me la des. No, no me des la mano y aparta tu mirada de mí.

Creo que esta noche hay luna nueva: ninguna noche más serena, ninguna sangre correrá en toda la ciudad. Nunca he jugado con alguien y sin embargo nunca he abierto los ojos y he pensado: ahora va en serio. Ahora al fin irá en serio. Así han ido pasando mis años¿Sólo yo era tan poco seria? ¿Eran tan poco serios los tiempos? Nunca fui solitaria, ni cuando estaba sola ni con otros. Pero me habría gustado al fin ser solitaria. Soledad quiere decir: al fin estoy entera. Ahora puedo decirlo porque al fin esta noche soy solitaria.

Hay que acabar con el azar. Luna nueva de la decisión. No sé si hay un destino, pero hay una decisión: decídete. Ahora nosotros somos el tiempo. No sólo la ciudad entera, el mundo entero toma parte ahora mismo en nuestra decisión. Ahora los dos somos más que sólo dos. Nosotros encarnamos algo. Estamos sentados en la plaza del pueblo y toda la plaza está llena de gente que anhela lo mismo que nosotros. Nosotros decidimos el juego por todos. Estoy lista, ahora es tu turno. Tienes el juego en tus manos. Ahora o nunca. Me necesitas y me necesitarás. No hay historia mayor que la nuestra, la del hombre y la mujer. Será una historia de gigantes, invisibles, transmisibles, una historia de nuevos ancestros. Mira mis ojos, son la imagen de la necesidad, del futuro de todos en la plaza.
Anoche soñé con un desconocido, con mi hombre. Sólo con él podía ser solitaria. Abrirme a él, toda abierta, toda para él, acogiéndolo entero como un todo dentro de mí, rodeándole con el laberinto de la dicha común. Lo sé eres tú.